David Mack se encargó de
los guiones tras la exitosa saga de Kevin Smith y Quesada (Quesada seguiría a los
lápices) y posteriormente realizó una saga como dibujante con Bendis guionizando.
Poca cosa
original se puede decir de su trabajo, podríamos decir de él que intenta
escribir como Frank Miller y dibujar como
Bill Sienkiewicz,
y esa dependencia se nota en demasía y es un lastre que pesa demasiado. Pese a
todo es un trabajo correcto y potente en cuanto al guión y efectista y
colorista en cuanto al dibujo.