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NYX. Colección guionizada
por Quesada y dibujada por Joshua Midleton. Sueño americano adolescente mutante sin
complejos y vuelta al vacío X-istencial. |
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He de reconocer que el anuncio de esta
colección me dejó un poco frío. Pese a que el estilo del dibujante
me parecía bastante atractivo con ese dibujo heredero del anime japonés con
líneas puras y color funcional “bitono” (marcando
claramente con dos tonos de color las zonas de luz y de sombra), la poca
definición en cuanto al guionista (hasta poco antes de la salida al mercado
no se supo que sería el propio Quesada quien la guionizaría)
y la temática (mutantes descubriendo que lo son en la ciudad de NY en su
adolescencia (que es cuando tradicionalmente “hacen el cambio” los mutantes Marvel)) no me hacían esperar nada nuevo. |
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El
visionado de las primeras imágenes promocionales con esas “lolitas” lascivas y provocadoras, con esas truculentas
imágenes de adolescentes apoyadas en farolas bajo la lluvia vistas desde el
interior de un coche como “mercancía fresca” puesta a la venta, hicieron que
me cuestionara la primera apreciación pero que me dejara descolocado en
cuanto a lo que esperaría de esta colección. |
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Imagen impactante de
una adolescente antes de tomarse su anfeta en un
lavabo de una discoteca. Aunque fuera de
contexto: ¿Qué hace la mano izquierda? |
Escribo esto tras haber leído los primeros tres
números y en ellos hemos vivido escenas y emociones excelentemente narradas y
dibujadas pero con una intención clara de agredir a las bienpensantes mentes
intentando catalizar una reflexión que tan difícil es de conseguir en los
aciagos tiempos que corren. La protagonista es parte de una desestructurada
familia, huérfana de padre (que murió tiroteado delante de ella cuando era
una niña), rebelde sin causa, consumidora de anfetaminas (que le suministra
(previo pago) su hermano), peleona, agresiva, . . . Vivimos el traumático florecer de sus poderes
mutantes en un tiroteo en la escuela de secundaria que posee detectores de
metales en la entrada. |
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Y
finalmente, en el tercer número, somos testigos impotentes de la prostitución
de otra joven mutante. Una prostitución con tintes aberrantes y
sadomasoquistas con agresiones claras por el medio. Ver
cualquier tema de estos en cualquier tebeo es difícil (recordemos que a Warren Ellis le
“censuraron” un número del “duro” Hellblazer sólo
por tratar el tema de los tiroteos en las escuelas de los USA) pero encontrar
todos ellos narrados de una forma tan descarnada es casi imposible. Menos aún
cuando tenemos en cuenta el revuelo montado por un “pecho furtivo” de Janette Jackson y el uso de
este hecho como coartada para instaurar la “censura” en las retransmisiones
en directo basándose en el “delay” (en estos
momentos me estoy imaginando en medio de la retransmisión en directo un texto
en la pantalla: “esperen unos minutos, en estos momentos se están produciendo
hechos censurables que se están censurando adecuadamente”). Paradójicamente,
el “suave” dibujo de Middleton se adapta a las mil
maravillas a la narración y sirve de contrapunto para hacer creíble y desasosegador
el ambiente, las situaciones y los personajes. |
Experimentamos el “burnout” y la desesperanza de los profesionales de la
enseñanza ante la indisciplina, la falta de cualquier moral y ética por parte
del alumnado con intento de suicidio final.
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Finalmente, aquí abajo os pongo
unos bocetos del desarrollo del personaje estrella del tercer número y, me
temo, que de los venideros: X-23. Personaje venido de la serie de animación
de los X-Men (podéis ver muestra) y que si sigue
desarrollándose la historia por estos derroteros puede dar “mucho juego”. |
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