|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Me es difícil hablar coherentemente y con un mínimo de objetividad
de este autor madrileño (creo), hay demasiados ligámenes emocionales entre
los ágiles y coloridos dibujos de este magnífico dibujante y éste humilde
servidor. Para mí Azpiri es ese dibujante que con una aparente facilidad
nos pasmaba a todos con sus dinámicos dibujos desde las páginas de esas
difuntas revistas, 1984, Zona 84, Cimoc, . . . Para mí Azpiri es quien me demostraba lo que se podía hacer con
unas acuarelas y sin complejos dando ese toque cromático tan elegante,
personal y efectivo que siempre ha tenido su color. Azpiri es quien nos contaba parábolas desde sus preciosas
“Pesadillas”. Azpiri es quien ilustraba de forma magistral las portadas de
esos primeros juegos de ordenador de mi primer Spectrum desde la compañía
Dynamic (creo) en mis primeros escarceos con la informática. Azpiri es Mot, ese descarado monstruo en el armario que nos hizo
reír desde las páginas del “Pequeño País” y que luego los de “Pixar”
reciclaron en ese “Monstruos S.A” (¿Soy el único que piensa esto?). Azpiri es Lorna, bueno, mejor su robot. Azpiri es ése que hace
las mujeres más ingenuas y, paradójicamente, más voluptuosas y explícitas,
las de las curvas más abiertas, las de los rincones más cerrados, las más
indefensas, las más guerreras, las más deseadas, las más peligrosas, las más
cálidas, las más distantes, . . . Azpiri es todo esto . . . y mucho más. Lo que os
dije. Es difícil escribir objetivamente de alguien que admiras tanto. |