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Hubo un tiempo, cuando aún no había empezado a perder neuronas, en
que mi imaginación bullía de pura efervescencia creativa, aún vivía con (y
“de” )mis progenitores y, aunque trabajaba (en el serio y responsable trabajo
que aún desempeño (que sea por muchos años)), aún tenía tiempo y ganas de
discurrir, plantear y desarrollar ideas nuevas y con intenciones innovadoras.
Corrían los primeros noventas y de esa época son mis ideas y desarrollos
tebeísticos más interesantes (Géminis entre ellos). De esa época es la idea de una historieta por capítulos cortos
(todas mis historietas están estructuradas a base de capítulos cortos quizá
por la influencia estilística de las revistas Toutain herederas de las Warren
de USA que bebían directamente de las “sagradas” (nunca este término tuvo un
uso más paradójicamente acertado) fuentes de la mítica EC) en la que el
personaje vivía aventuras, anécdotas, vicisitudes, vidas de distintas épocas
y lugares y que finalmente acababa irremediablemente muriendo para volver a
“revivir” en una nueva “vida” para acabar en una nueva “muerte”. |
Con estos antecedentes
no es de extrañar que el “personaje” y la serie se llamaran . . . MORTAL.
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De aquella novedosa idea (tengo que admitir que algo inspirada
en la narrativa y el recurso del personaje múltiple de las “Crónicas del Sin
Nombre” de Victor Mora y Luis García) nos queda una ilustración (de la que
abajo os hablo), una página de concepto y una línea argumental completa
desarrollada, una historia muy bonita, muy emocionante, muy intimista y que
como muchas otras nunca verá la luz. |
Cuando estuve
revolviendo papeles para montar la web cayó en mis manos esta ilustración ya
olvidada de hacía 10 años. Recuerdo como si fuera ayer que incluso la llevé a un
Saló del Còmic y que la enseñé a algún compañero, recuerdo estar en la
cafetería sentado con Santi Navarro (el faneditor de Kaleidoscope al que le
debo más de una docena de llamadas) y con Enrique Corominas
(qué artistazo), compartimos bebidas,
hojas manchadas de tinta y comentarios. Recuerdo (parece que hoy estoy
condenado a vivir en el pasado) como si fuera hoy los comentarios de Corominas
ante este dibujo en blanco y negro, comentando que se le veía “vacío”, que me
quedaban más chulos los dibujos cuando me los “curraba” más; yo, que estaba en
estos momentos buscando la “síntesis”, el ahorro de líneas innecesarias y los
dibujos con contrastes me quedé un poco decepcionado . . .
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. . . hasta hoy que me he dado cuenta que es el dibujo ideal
para “jugar” en el sentido más literal del término con las texturas y el color
. . . y aquí tenéis los impresionantes resultados de un color y unos
tratamientos difíciles de ver hoy día en las historietas publicadas . . .
destacar el diferente significado que puede dar el color a una ilustración,
pensar el las tristes sensaciones de pérdida y vacío de la ilustración azul,
la sensación de rabia y venganza (a mí me da la sensación muy de Western) de
la amarilla y la mágica y sobrenatural de la azul y naranja. |
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