El Paracuellos de Carlos Giménez en el Vértice.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bien, es agradable el homenaje que le hacen Rafael Marín Trechera (guionista) y Jesús Merino en el número 4 de su “Triada Vértice” publicada por el sello Laberinto de la Editorial Planeta en 1998.

En dos páginas se adaptan al estilo gráfico y a la narrativa del gran Carlos Giménez para contarnos el origen de uno de los personajes de la obra. Un guiño y un homenaje muy  bonito y merecido.

 

 

Nadie duda que Paracuellos es una de las obras cumbre de la narrativa secuencial en nuestro país. Producto de una época pero universal, en ella Carlos Giménez se vuelca en una narración de la vida y las desventuras de un grupo de niños en un orfanato del Auxilio Social franquista. En base a esto hace un paralelismo y una crítica ácida, despiadada y merecida a la sociedad de la época.

Impecable como obra de arte, como removedora de consciencias y como reflejo histórico de un momento muy oscuro de una época donde los hombres (niños) pese a todos los pesares se negaban a abandonar la esperanza.