Homenajeando a Little Nemo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Little Nemo es el personaje principal de un clásico entre los clásicos, uno de los que pusieron las primeras piedras de lo que sería el medio historietístico y nos mostró algunas de las metas a las que tendría que aspirar cualquier obra.

Casi 100 años después las obras de McCay se nos muestran insuperables tanto por belleza plástica como por ese espíritu experimentador que se huele en cada plancha.

Nemo era un  niño que vivía aventuras en el mundo de los sueños y que, irremediablemente, despertaba al final de la plancha.

Con estos antecedentes se podría decir que Nemo es uno de los primeros personajes que pasearon por el reino de Morfeo para disfrute de los lectores.

Sobre estas líneas vemos la página final de una historieta de As de Pique de Juan Giménez y Ricardo Barreiro donde tras una historia de lo más delirante el protagonista acaba despertando como Nemo con referencia final a una clásica plancha del personaje.

A la izquierda una página de Dr Strange 85 de Pascual Ferry donde se ve en una imagen onírica cual Nemo enfrentándose a mostruos variados. Si clicas en la parte de arriba verás el lápiz de la página y si clicas en la de abajo verás la página definitiva.

Debajo vemos una ilustración de SanJulián para propaganda de la librería Antifaz donde se recurre al personaje como metáfora de la entrada al país de los sueños a través de los tebeos.

Portada de Promethea 25 obra de J H Williams con guiones de Alan Moore. Esta serie que se mueve entre la magia y los mundos oníricos es ideal para este tipo de homenajes. Destacar que es una de las colecciones que más “homenajes” atesora.

 

Aquí tenemos otro ejemplo del aprecio que le tiene el guionista británico al onírico personaje. En una historieta corta de Tom Strong dibujada espléndidamente por Shawn McMannus se vive un viaje de ensueño en el sueño de nuestro infante protagonista a la isla de Attabar Teru (isla de origen de Tom Strong), tan fantástico viaje acaba irremediablemente con el despertar.

Acabamos mostrando un homenaje menos amable y más aterrador. Es esta historia de 8 páginas de los años 80s aparecida en las revistas de la Warren (aparece el “entrañable” tio Creepy en la esquina superior izquierda presentando la historia). Es obra de un Berni Wrightson en plena forma con guión de Bill DuBay.

En este caso el niño protagonista es víctima de unos monstruos muy reales que aparecen al quedarse solo en la habitación en una cama muy familiar.